El viejo guerrillero

Por Sigfrido1 - 2 de Diciembre, 2006, 21:19, Categoría: General

Fue un 28 de Junio como a las 10 de la noche que dicen que nací, ella, mi madre, dicen que estaba inquieta, porque se decía; Que el niño que iba a nacer, era algo especial, ¡que no debía de nacer!, Ya que no sé sabia con exactitud... desde aquel día en que la luz grande bajo del cielo, que algo extraño había pasado para que ella quedara embarazada... mi padre sonreía de los cuchicheos de la gente y mi madre lloraba la ignorancia aun de su propia familia.

Se alumbro en la madrugada de ese día, con la antorcha de un ocote resinoso y salió a la cocina a preparar la merienda de mi padre, pero antes, vio sus ojos en el espejo del baño... se aliso el cabello y se paso las manos por la falda para ajustarla a su vientre voluminoso, se dijo un verso en agonía y se pinto los labios de carmín claro, sonrió, y se dijo que era bella... en verdad era bella, muy bella.

--Creo que hoy es el día-- le dijo a mi padre.

--esperemos que todo salga bien-- contesto el hombre de aspecto europeo

La mezcla parecía extraña. Él, arrogante alto y rubio. Ella, morena, bajita y Xinca pura, con unos ojos tiernos, hermosos y profundos que reflejaban solo alegría y vida en lo profundo, mi padre decía que fueron esos ojos los que le cautivaron.

--Cuando la revolución triunfe saldremos adelante-- decía mi padre

--Con un gobierno del pueblo, dejaremos esta pobreza y viviremos como seres humanos, no como estamos por culpa de esta maldita oligarquía que nos esta llevando a una esclavitud sin limites.--

Mi padre se ponía efusivo hablando de los logros del partido revolucionario, de las tareas para sacar al campesinado adelante, de los salarios decentes, de la salud y la educación de un pueblo que parecía haber nacido para ser esclavo y luchar día tras día con la cerviz agachada y sin ambiciones de ninguna clase, mi madre lo escuchaba con mas desesperanza que otra cosa... ella confiaba en el, pero la familia necesitaba comer, vestirse... educarse.

Ella lo vio salir con la mochila al hombro y la 38 especial en la cintura, dentro del bastimento llevaba tiros del 38 como para defenderse mucho tiempo en una refriega... tamales de viaje y frijoles era todo lo que llevaba para comer y más sin embargo el hombre salió con decisión a aquella batalla que se suponía le dejaría lo necesario para mejorar no solo a su familia, si no también a todos los que estaban poblando las zonas agrestes del oriente guatemalteco.

La cadena de pares impares empezó esa mañana a mover su engranaje oxidado, mi madre recibió esa mañana la visita de su madre. Ella, mi abuela siempre hablaba con el ceño fruncido y parecía que le tenia rabia a mi madre, le hablaba solo para corregirla e insultarla, yo nunca entendí a mi abuela y nunca sentí el menor cariño por ella ¡Era una vieja brava e hipócrita!, Le estaba gritando mil insultos a mi madre cuando sonaron los primeros balazos.

--Virgen santísima! Ya vienen los guerrinches!.-- dijo la abuela

--Viste? Es lo único que nos trajo el viejo estúpido de tu marido!--

--No te das cuenta bestia, que tu abuelo es ¡Capitán! Y esta a punto de ser ascendido a coronel, solo imagina ¡El coronel Antolin Gonzáles! Estúpida, y ese viejo loco de tu marido haciéndole la guerra a el, ¡A tu abuelo!--

Mi madre permanecía inmóvil... sus ojos lloraban por dentro y su mente muy alejada de aquella sarta de tonterías de mi abuela, ella solo pensaba en su hombre y en las balas disparadas... que dieran donde sea, menos en el cuerpo de el... se le rompió la fuente, mi abuela ni se inmuto y salió de la casa, mi madre llamo a mi hermano mayor y le dijo que fuera a llamar al Adrián, el hombre de la ambulancia, para llevarla al hospital y ese día nací... nací entre ruido de cañones y balas.

Dice mi padre que después de esa refriega en la que murieron varias personas del pueblo entre ellas el taxista oficial y el hijo de la enfermera, él conoció a alguien que llegaría a ser un icono en las luchas revolucionaras de los pueblos oprimidos, dice que cuando lo vio parecía ser un ser débil... con mucha tos y que no parecía lo que llego a ser, estrechó su mano y se tomaron una foto en blanco y negro.

--Que sos alto che-- le dijo el hombre aquel a mi padre

--Déjame ayudarte pibe, pero antes ayudemos a Chepe, ese si parece estar mal herido—

Don José Olivetti era el hombre que había enrolado a mi padre en el movimiento del cual mi madre siempre renegaba, era un intelectual de pueblo y con mas huevos que todo él ejercito corrupto de Guatemala junto y fue gracias a el, que el “Che” como le decían a aquel argentino medio raro y de mirada penetrante que mi padre hizo amistad con el y se tomaron esa foto juntos que mi madre guardaría muy celosamente en el cofre de sus secretos por el resto de sus días... siempre le agrado el argentino ese con cara de niño, sonrisa triste y carácter de demonio.

El abuelo de mi madre fue ascendido a Coronel, entre él y el general asesino de aquellos tiempos fue llevada a cabo una campaña de exterminio por todo el oriente guatemalteco de forma feroz y sistemática, todo el departamento de Jutiapa fue arrasado de manera vil y miles de inocentes murieron bajo la consigna de que eran guerrilleros y cochinos comunistas... entre tanto yo iba creciendo poco a poco, las facciones duras, varoniles y simpáticas de mi padre se iban acentuando en mi rostro de una manera alarmante y se decía que yo era una fotocopia viviente de el, ¡sin mas ni mas!.

Un día mi padre dijo que se retiraba de la lucha... que se dedicaría a su familia y que quería, por un tiempo, vivir en paz, mi madre cocino la gallina más grande del gallinero y compro licor del bueno, sus ojos tristes se le volvieron enormes y con luz de alegría, pero el destino cruel y sin prisa cobra sus victimas cuando ya las ha seleccionado para que vivan con violencia.

¡Maldita violencia! ¡Maldita pobreza!

Un día llego don Chepe a la casa y le dijo a mi padre que lo acompañara a la capital a traer repuestos para el taller, mi padre no se negó, y a mi madre se le ensombreció el alma cuando mi padre le dijo que estaba bien... que le acompañaría...

--No tengas pena vieja, el viejo guerrillero ya hace tiempo que murió-- dijo mi padre.

El viejo guerrillero... el viejo guerrillero, esas palabras quedaron bailando en mi cerebro de apenas 9 añitos y fracción, recuerdo, que mi abuela llego ese día a la casa como cosa rara, con el carácter alegre y dos bolsas repletas de pan recién horneado e hizo algo que nunca había hecho, pregunto por ¡el viejo guerrillero!. Mi madre, creo que presintiendo algo inicuo, cogió el balde de ropa para lavar y salió al patio a hacerse la desentendida.

Dice mi madre, que antes de partir aquella mañana, mi padre le dijo, que deseaba que yo creciera rápido, para ponerme un fusil en las manos y todas sus ideas revolucionarias en mi cabeza y acariciando mis bucles dorados, dice que dijo, que un día llegaría a decir con valor y ante el mundo, las pobrezas de espíritu de mi patria.

El Jeep Willis descapotado y mas destartalado que una casucha de invasor daba tumbos en la ruta que hacia 116 kilómetros de Jutiapa a la capital... nadie les persiguió y nadie hizo el menor indicio de que les fueran a hacer algo al par de viejos con fama de huevudos en aquellos lares donde había que hacerse un respeto a balazos, y no había forma de hacerse entender, pero también eran hombres pensantes y sumamente astutos prueba de ello es, que vivían en el pueblo, a pesar de que medio mundo sabia de que eran lideres de la guerrilla y el ejercito los vigilaba constantemente.

Llegaron a la capital, compraron lo que debían y emprendieron el regreso sonriendo y platicando de miles de situaciones jocosas que habían vivido, recordaron al Pibe aquel ¿cómo le decían? Ah si “El Che” era bravo el medico revolucionario aquel, se dijeron, aunque no sabían que rumbo había tomado, lo recordaban bien por la ayuda que les brindo en aquella refriega donde pensaron que habían ganado la guerra y solo fue una simple batalla. “En Guatemala se puede vivir y sentar buenos precedentes revolucionarios” había dicho el tipo aquel que desbordaba optimismo.

El ascenso por la cuesta de la “Conora” era lento y el jeep parecía quejarse del esfuerzo que hacia, empezaba a oscurecer y los dos hombres sabían que en al menos media hora estarían entrando a sus casas, las balas asesinas salieron de aquellos fusiles que acabaron con la vida de don Chepe y mi padre... nadie nunca supo quien las disparo, ni quien acciono el gatillo de los varios fusiles que se usaron para el vil asesinato, se asesino el intelecto y lo mejor del oriente guatemalteco cuando aquellos dos hombre valientes cayeron... no saben ustedes como me duele el alma al escribir esto y como duele el querer saber si en verdad mi padre fue “el viejo guerrillero” acusado por la propia familia y traicionado.

¡Maldita traición! ¡Y malditos los que traicionan!!

¿Las balas las disparo el abuelo de mi madre? ¿Las disparo la traición de que somos simples objetos en manos de títeres inútiles y malditos?.

Te perdí para siempre querido viejo guerrillero, pero me legaste lo que llevo dentro y eso no lo podrán matar, me legaste el intelecto, la pluma con que escribo, y los de hombre bien puestos, pero ellos, los que están allá en su alegría, no recuerdan a aquel niño rubio que creció sin tu guía y que llego sin quererlo, a sentir admiración por el padre que nunca tuvo y por aquel que llego a ser el máximo líder de las huestes revolucionarias del mundo.

Te quiero viejo guerrillero, te extraño y aunque mi madre aun vive y me relata muchos pasajes de tu vida y de tu causa, la luz grande del cielo baja allá cada cuando y se posa dentro de mí para poder escribir y hacer vivir tu espíritu, tu fuerza y tu valentía, Guatemala cada día va de mal en peor, porque un ejercito asesino destruyo la vida, el intelecto y a muchos hombres como tu y ¿Sabes que? Yo también repito tus palabras constantemente “siempre habrán patriotas y hombres que luchen por la libertad”.

Cuando algún día la violencia deje de ser pecado, los hombres que se sientan en la mesa de los manjares habrán vencido, porque nos mataremos unos a otros sin el mas mínimo respeto por la vida y los valores que representa.

El ave maría de la política dejara en libertad a la violencia y la iglesia vivirá muerta y de brazos extendidos buscando donde fallo y en la lejanía, allá, en el cosmos indefinido, el discurso patriótico y efervescente se dejara oír por aquellos que lucharon por hacer de este país, un país sin distingos de clases y de lucha común.

Querido viejo guerrillero! Asesinaron tu cuerpo, pero no tu intelecto, lo legaste en mi y en muchos que viven en la lucha de asignar en cada letra, una voz de protesta por un país mejor.

GP/05

Guillermo Peraza

Dedicado a los recuerdos de mi padre.

El niño con el alma de agua

Por Sigfrido1 - 27 de Noviembre, 2006, 15:56, Categoría: General

 El niño con el alma de agua

El día que yo nací dice mi madre que había una tormenta de aquellas del pacificó sur, endiabladamente tormentosa, el médico que atendió a mi madre era uno de aquellos matasanos que aprenden a sacar muelas y después se quedan en los pueblos a ejercer de médicos preparados, dice mi madre que al nacer yo, el hombre de la bata blanca me agarro por los tobillos para darme la nalgada del llanto, pero no llego dármela, se quedo a medias, porque llore antes que me sonara los cachetes del palmazo.


Después del llanto, el médico sacamuelas le dijo a mi madre que con ese cuerpo escuálido yo no viviría ni veinticuatro horas, mi madre me apretujo contra ella y le dijo al médico que, eso lo veremos, dice mi madre que después del llanto del nacimiento no recuerda haberme oído llorar ya jamás, yo nací, en uno de esos pueblos, donde la luz eléctrica brillaba por su ausencia y que era mejor parir con partera que con médico, pero que la partera ese día, debido a la tormenta, había sentido miedo de salir a la calle.


Don Natalio Pinto, brujo oficial del pueblo, había salido en su mula, a traer al matasanos esa noche y cuenta mi madre, que don Natalio, le tuvo que hacer un conjuro para que el matasanos aceptara salir a horcajadas con el a casa de mi madre, después del nacimiento, vinieron los empachos de leche en polvo, ya que mi madre, debido a larga tormenta tormentosa de aquella noche, se había asustado tanto que se le espanto la leche de las tetas. Don Natalio siempre servicial y enamoradizo de mi madre lograba a base de yerbas sacarme los empachos y mantenerme activo y juguetón.


El día que yo nací el médico sacamuelas empezó a enflaquecer y ponerse como cadáver viviente, dicen las malas lenguas que yo le robe el espíritu, o que tal vez a don Natalio se le paso la mano con el conjuro, el asunto es que mientras el médico se ponía amarillo y macilento yo me ponía colorado y macetón, el cabello en bucles rubios caía desbordado abajo de mis orejas y ya las viejas vecinas decían que me parecía a el niño de atocha, de tan guapo que me ponía.


Un día llego don Natalio a la casa... cabizbajo y con los ojos tristes, como siempre le tendí mis brazos para dar una vuelta encima de la mula... ¡Esta vez no!, me dijo y bajo de un salto del animal, dio un grito estridente llamando a mi madre !!!Hipolitaaaaaaaaaa!! Mi madre salió corriendo aun con el amasijo de pan a medio preparar en las manos pensando que su niño de atocha se había lastimado, pero al ver a don Natalio se tranquilizo y le pregunto que pasaba.


Entremos, dijo el brujo... Te quiero hablar!! Al rato mi madre salió con los ojos llorosos y me abrazaba con fuerza, el médico sacamuelas había muerto y en su pecho con letras azuladas había aparecido mi nombre... las cuatro letras estaban bien claras y no cabía ya duda, que ahí, había pasado algo anormal, el nombre se leía bien clarito ¡JOSE! y abajo de las letras una cruz y una mancha en forma de tumba.


El brujo había interpretado la señal y le dijo a mi madre que la tormenta de aquella noche reclamaba mi alma... Ella, mi madre, me había tomado en sus brazos y repetía la misma frase de aquella noche ¡eso lo veremos!! ¡Eso lo veremos!! Al rato, en un pueblo tan pequeño como aquel, la noticia era ya la comidilla de toda la comunidad, vino la nia Maria y la nia Chepa, con la mirada intrigante de chisme caliente y a ver al fenómeno canchito que había causado tal alboroto.


Doña polita!!, pero, que cosas dicen del patojo allá en la quebrada, decían las viejas chismosas, dicen que hay que matarlo, pero que tiene que ser con agua, para que la misma agua le lleve su alma a la tormenta y que nada le pase al pueblo, ¡uste que dice!! mi madre camino hacia dentro de la casa y fue tras el trabuco que un día el mentiroso de mi padre había dejado colgado en el dormitorio como muestra de que regresaría aquella noche que se fue... y nunca mas volvió.


Los dos trabucazos sonaron duro en las patas de las viejas chismosas que salieron corriendo como anima que lleva el diablo, los dos disparos se oyeron clarito en todas las casas del pueblo, en cada quebrada y en cada gruta y a nadie se le ocurriría desde ese día en adelante decirle a mi madre que debía de entregar al niño con todo y alma a la tormenta.


Llego el alcalde auxiliar con comitiva y todo, un día de mayo a la tarde.


--Buenas Polita!!--


--¿que tienen de buenas?-- contesto mi madre,


-- solo venia a decirte polita que el pueblo esta asustado y enrabietado, Natalio tiro los huesos y dice que pa la tarde del quince empezara la tormenta y que se llevara mil almas por cada día que pase sin que le des al patojo --


--Pues que se vayan dos mil, yo a mijo no lo entrego ni a Dios--


El alcalde auxiliar se fue de la casa no sin antes decirle a mi madre que se lo pensara, que mas valía que se fuera un alma y no mil y que esperara el quince de mayo, pero que si empezaba la tormenta que mejor se fuera del pueblo porque el no respondería de lo que la gente hiciera... eso lo veremos!, contesto mi madre. Cientos de nubes negras aparecieron el catorce de mayo por la tarde como anunciando con su ejercito de lluvia, que venia a por una victoria ante quien había osado desafiarlas.


El quince en la mañana el cielo amaneció despejado, mi madre encendió el fogón y preparo la masa para hacer el pan, cosió el maíz y dejo que las yerbas se cosieran hasta deshacerse entre la maraña de tomates y cebollas, coloco cuatro cruces en las esquinas de la casa y dirigió la oración hacia el dios del cielo, con una vehemencia tal, que el estampido del trueno sin relámpago a pleno sol dejo a las gentes mas asustadizas y supersticiosas... yo, sin entender nada, le dije a mi madre que quería nadar hoy, en el rió de las aguas saladas.


Los ojos le brillaron a mi madre cuando me dijo que el rió de aguas saladas era muy grande, que no se llamaba rió... que era el mar y que aun en la orilla era muy peligroso... pero ella sabia, que estábamos exactamente a quince de mayo y aun el sol a medio día brillaba en todo su esplendor.


Las tres de la tarde es la hora en que dicen que mueren los santos!!... era viernes y mi madre aun sonreía, me levanto por las axilas de un tirón y me dijo; ¡si te has de morir y llevarte mi sentir que sea lejos de mi!! Ve a nadar en el rió de aguas saladas, la alegría se apodero de mi, cogí el machete corvo y la lanzadera para pescar y salí cantando alegre de la casa que me vio nacer.


Por los cocales en hilera venia la mula prieta de don Natalio el brujo, seguramente de lamer la sal que se adhería a los palos en la rivera de la playa, al verme la mula levanto las orejas y camino a trote ligero hasta donde yo venia... soooo, soooo mula, al conjuro de mis palabras la mula doblo los brazuelos y dejo que la montara en señal educada de su amo el brujo.


Hice cuanto se me vino a la mente para lograr que la mula dejara de caminar ¡y no lo logre!, ella, la mula, sabia por conjuro, hacia donde me llevaría, se metió a la selva y parecía conocer el camino, de vez en cuando resoplaba y torcía el pescuezo como diciéndome ¡ten calma patojo!! Ya llegaremos, como a los diez minutos de travesía por la selva empezó la tormenta, primero suave y después salvaje y atronadora, la tormenta sabia que yo estaba vivo, pero los del pueblo no... y se confiaron.


El diez y seis de mayo por la tarde aun seguía la tormenta, mucha gente rondaba la casa de mi madre y preguntaban por el patojo que tenia el alma de agua, mi madre les respondía que ¡Ya!! Que ya la tormenta se lo había llevado y regresaban a sus casas confiados y sin temor... los huesos decía don Natalio echaron la suerte pal pueblo y no quedara ni uno de ustedes si no se va el alma del patojo con el agua.


Después de varios días de lluvia vino la tragedia, el cerro de tierra colorada al lado del pueblo se hincho de bravo con tanta agua que le había entrado y reventó!! no quedo gente, ni casa, rancho, animal y gallinas, vivo ni parado, la desolación era tal, que de los pueblos vecinos lanzaron cal para los cuatro costados del mundo para salvarse del maleficio... no se salvo ni mi madre!, todos murieron... don Natalio me acariciaba los bucles dorados de mi cabeza y yo jugueteaba con las orejas de la mula... observando desde lejos la muerte que causo la tormenta.


Sabes patojo? dijo don Natalio, creo que llevaremos tu alma a otra parte, por esta vez has escapado, pero creo que yo... tendré que esconderte siempre.


Posiblemente ahora, en este momento, don Natalio y yo estemos entrando a su pueblo, así que no se confié y si llueve, es mejor que se prepare y que mande a los niños chiquitos pal otro pueblo... uste que dice? Puede que la tormenta venga para acá a reclamar mi alma.

El Guillo.

Mis cosas

Por Sigfrido1 - 27 de Noviembre, 2006, 15:51, Categoría: General

Mis Cosas... 

Mis creencias pueden no estar de acuerdo con todo lo que la gente del mundo cree, pero son mis creencias y es lo que tengo, creo en una relevancia de nación fomentando el culto a lo que en verdad somos, sin estar, ni entrar en mezclas religiosas impulsadas desde la conquista y creadas bajo el régimen dominante de "o crees o mueres" sí buscamos nuestra cultura sin el temor de que Dios castiga y logramos sacar a flote lo nuestro, empezaremos por lograr la nacionalidad sin el policulturismo que esta bien enraizado en nuestra raza.

Si abandonamos la traición y recogemos la cosecha de Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra lograremos que la la gran Abuela se reconcilie con nuestra raza y nos brinde la oportunidad de volver a ser lo que somos, una raza no diferente, pero sí, con su propia cultura. Creo que la forma en que nos enseñaron la religión fue;, erradicando la nuestra a fuerza de hacernos creer que Dios castiga.

Creo también, que Dios, ni ningún Dios, castiga a su creación, eso son solo dogmas de gente que invento la formula para subyugarnos aun mas con el opio de la religión para mantener a una raza oprimida y con la esperanza que algún día encontraran el paraíso, aunque pase toda su vida recibiendo palo, látigo y hostias, a la par de morir de hambre sin ningún conocimiento de la creación de el creador.

Creo también que sí alguien fomenta la cultura propia, en un país oprimido como el mío, será rápidamente tildado de mil cosas, menos de que tiene la razón, por eso miles de hombres como yo, hoy están boca arriba, tirados en el gran cementerio del mundo con las botas puestas y con la vista fija preguntándole al que dicen que esta arriba ¿que paso?,..... sí solo seguía tus ideales!!.

Creo que puede haber paz cuando los corazones dejen de pensar en tanta forma religiosa fanática y se tiendan la mano y formar ese bloque maravilloso de el fluir de la vida, conservando por siempre la ley de la manada.... los mas débiles en medio,. Creo también, que sin paz se puede, vivir apegándose a los puntos clave de la vida que son; "vivir y dejar vivir" y respetando las decisiones del vecino como tal.

El Guillo.

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