27 de Noviembre, 2006

El niño con el alma de agua

Por Sigfrido1 - 27 de Noviembre, 2006, 15:56, Categoría: General

 El niño con el alma de agua

El día que yo nací dice mi madre que había una tormenta de aquellas del pacificó sur, endiabladamente tormentosa, el médico que atendió a mi madre era uno de aquellos matasanos que aprenden a sacar muelas y después se quedan en los pueblos a ejercer de médicos preparados, dice mi madre que al nacer yo, el hombre de la bata blanca me agarro por los tobillos para darme la nalgada del llanto, pero no llego dármela, se quedo a medias, porque llore antes que me sonara los cachetes del palmazo.


Después del llanto, el médico sacamuelas le dijo a mi madre que con ese cuerpo escuálido yo no viviría ni veinticuatro horas, mi madre me apretujo contra ella y le dijo al médico que, eso lo veremos, dice mi madre que después del llanto del nacimiento no recuerda haberme oído llorar ya jamás, yo nací, en uno de esos pueblos, donde la luz eléctrica brillaba por su ausencia y que era mejor parir con partera que con médico, pero que la partera ese día, debido a la tormenta, había sentido miedo de salir a la calle.


Don Natalio Pinto, brujo oficial del pueblo, había salido en su mula, a traer al matasanos esa noche y cuenta mi madre, que don Natalio, le tuvo que hacer un conjuro para que el matasanos aceptara salir a horcajadas con el a casa de mi madre, después del nacimiento, vinieron los empachos de leche en polvo, ya que mi madre, debido a larga tormenta tormentosa de aquella noche, se había asustado tanto que se le espanto la leche de las tetas. Don Natalio siempre servicial y enamoradizo de mi madre lograba a base de yerbas sacarme los empachos y mantenerme activo y juguetón.


El día que yo nací el médico sacamuelas empezó a enflaquecer y ponerse como cadáver viviente, dicen las malas lenguas que yo le robe el espíritu, o que tal vez a don Natalio se le paso la mano con el conjuro, el asunto es que mientras el médico se ponía amarillo y macilento yo me ponía colorado y macetón, el cabello en bucles rubios caía desbordado abajo de mis orejas y ya las viejas vecinas decían que me parecía a el niño de atocha, de tan guapo que me ponía.


Un día llego don Natalio a la casa... cabizbajo y con los ojos tristes, como siempre le tendí mis brazos para dar una vuelta encima de la mula... ¡Esta vez no!, me dijo y bajo de un salto del animal, dio un grito estridente llamando a mi madre !!!Hipolitaaaaaaaaaa!! Mi madre salió corriendo aun con el amasijo de pan a medio preparar en las manos pensando que su niño de atocha se había lastimado, pero al ver a don Natalio se tranquilizo y le pregunto que pasaba.


Entremos, dijo el brujo... Te quiero hablar!! Al rato mi madre salió con los ojos llorosos y me abrazaba con fuerza, el médico sacamuelas había muerto y en su pecho con letras azuladas había aparecido mi nombre... las cuatro letras estaban bien claras y no cabía ya duda, que ahí, había pasado algo anormal, el nombre se leía bien clarito ¡JOSE! y abajo de las letras una cruz y una mancha en forma de tumba.


El brujo había interpretado la señal y le dijo a mi madre que la tormenta de aquella noche reclamaba mi alma... Ella, mi madre, me había tomado en sus brazos y repetía la misma frase de aquella noche ¡eso lo veremos!! ¡Eso lo veremos!! Al rato, en un pueblo tan pequeño como aquel, la noticia era ya la comidilla de toda la comunidad, vino la nia Maria y la nia Chepa, con la mirada intrigante de chisme caliente y a ver al fenómeno canchito que había causado tal alboroto.


Doña polita!!, pero, que cosas dicen del patojo allá en la quebrada, decían las viejas chismosas, dicen que hay que matarlo, pero que tiene que ser con agua, para que la misma agua le lleve su alma a la tormenta y que nada le pase al pueblo, ¡uste que dice!! mi madre camino hacia dentro de la casa y fue tras el trabuco que un día el mentiroso de mi padre había dejado colgado en el dormitorio como muestra de que regresaría aquella noche que se fue... y nunca mas volvió.


Los dos trabucazos sonaron duro en las patas de las viejas chismosas que salieron corriendo como anima que lleva el diablo, los dos disparos se oyeron clarito en todas las casas del pueblo, en cada quebrada y en cada gruta y a nadie se le ocurriría desde ese día en adelante decirle a mi madre que debía de entregar al niño con todo y alma a la tormenta.


Llego el alcalde auxiliar con comitiva y todo, un día de mayo a la tarde.


--Buenas Polita!!--


--¿que tienen de buenas?-- contesto mi madre,


-- solo venia a decirte polita que el pueblo esta asustado y enrabietado, Natalio tiro los huesos y dice que pa la tarde del quince empezara la tormenta y que se llevara mil almas por cada día que pase sin que le des al patojo --


--Pues que se vayan dos mil, yo a mijo no lo entrego ni a Dios--


El alcalde auxiliar se fue de la casa no sin antes decirle a mi madre que se lo pensara, que mas valía que se fuera un alma y no mil y que esperara el quince de mayo, pero que si empezaba la tormenta que mejor se fuera del pueblo porque el no respondería de lo que la gente hiciera... eso lo veremos!, contesto mi madre. Cientos de nubes negras aparecieron el catorce de mayo por la tarde como anunciando con su ejercito de lluvia, que venia a por una victoria ante quien había osado desafiarlas.


El quince en la mañana el cielo amaneció despejado, mi madre encendió el fogón y preparo la masa para hacer el pan, cosió el maíz y dejo que las yerbas se cosieran hasta deshacerse entre la maraña de tomates y cebollas, coloco cuatro cruces en las esquinas de la casa y dirigió la oración hacia el dios del cielo, con una vehemencia tal, que el estampido del trueno sin relámpago a pleno sol dejo a las gentes mas asustadizas y supersticiosas... yo, sin entender nada, le dije a mi madre que quería nadar hoy, en el rió de las aguas saladas.


Los ojos le brillaron a mi madre cuando me dijo que el rió de aguas saladas era muy grande, que no se llamaba rió... que era el mar y que aun en la orilla era muy peligroso... pero ella sabia, que estábamos exactamente a quince de mayo y aun el sol a medio día brillaba en todo su esplendor.


Las tres de la tarde es la hora en que dicen que mueren los santos!!... era viernes y mi madre aun sonreía, me levanto por las axilas de un tirón y me dijo; ¡si te has de morir y llevarte mi sentir que sea lejos de mi!! Ve a nadar en el rió de aguas saladas, la alegría se apodero de mi, cogí el machete corvo y la lanzadera para pescar y salí cantando alegre de la casa que me vio nacer.


Por los cocales en hilera venia la mula prieta de don Natalio el brujo, seguramente de lamer la sal que se adhería a los palos en la rivera de la playa, al verme la mula levanto las orejas y camino a trote ligero hasta donde yo venia... soooo, soooo mula, al conjuro de mis palabras la mula doblo los brazuelos y dejo que la montara en señal educada de su amo el brujo.


Hice cuanto se me vino a la mente para lograr que la mula dejara de caminar ¡y no lo logre!, ella, la mula, sabia por conjuro, hacia donde me llevaría, se metió a la selva y parecía conocer el camino, de vez en cuando resoplaba y torcía el pescuezo como diciéndome ¡ten calma patojo!! Ya llegaremos, como a los diez minutos de travesía por la selva empezó la tormenta, primero suave y después salvaje y atronadora, la tormenta sabia que yo estaba vivo, pero los del pueblo no... y se confiaron.


El diez y seis de mayo por la tarde aun seguía la tormenta, mucha gente rondaba la casa de mi madre y preguntaban por el patojo que tenia el alma de agua, mi madre les respondía que ¡Ya!! Que ya la tormenta se lo había llevado y regresaban a sus casas confiados y sin temor... los huesos decía don Natalio echaron la suerte pal pueblo y no quedara ni uno de ustedes si no se va el alma del patojo con el agua.


Después de varios días de lluvia vino la tragedia, el cerro de tierra colorada al lado del pueblo se hincho de bravo con tanta agua que le había entrado y reventó!! no quedo gente, ni casa, rancho, animal y gallinas, vivo ni parado, la desolación era tal, que de los pueblos vecinos lanzaron cal para los cuatro costados del mundo para salvarse del maleficio... no se salvo ni mi madre!, todos murieron... don Natalio me acariciaba los bucles dorados de mi cabeza y yo jugueteaba con las orejas de la mula... observando desde lejos la muerte que causo la tormenta.


Sabes patojo? dijo don Natalio, creo que llevaremos tu alma a otra parte, por esta vez has escapado, pero creo que yo... tendré que esconderte siempre.


Posiblemente ahora, en este momento, don Natalio y yo estemos entrando a su pueblo, así que no se confié y si llueve, es mejor que se prepare y que mande a los niños chiquitos pal otro pueblo... uste que dice? Puede que la tormenta venga para acá a reclamar mi alma.

El Guillo.

Mis cosas

Por Sigfrido1 - 27 de Noviembre, 2006, 15:51, Categoría: General

Mis Cosas... 

Mis creencias pueden no estar de acuerdo con todo lo que la gente del mundo cree, pero son mis creencias y es lo que tengo, creo en una relevancia de nación fomentando el culto a lo que en verdad somos, sin estar, ni entrar en mezclas religiosas impulsadas desde la conquista y creadas bajo el régimen dominante de "o crees o mueres" sí buscamos nuestra cultura sin el temor de que Dios castiga y logramos sacar a flote lo nuestro, empezaremos por lograr la nacionalidad sin el policulturismo que esta bien enraizado en nuestra raza.

Si abandonamos la traición y recogemos la cosecha de Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra lograremos que la la gran Abuela se reconcilie con nuestra raza y nos brinde la oportunidad de volver a ser lo que somos, una raza no diferente, pero sí, con su propia cultura. Creo que la forma en que nos enseñaron la religión fue;, erradicando la nuestra a fuerza de hacernos creer que Dios castiga.

Creo también, que Dios, ni ningún Dios, castiga a su creación, eso son solo dogmas de gente que invento la formula para subyugarnos aun mas con el opio de la religión para mantener a una raza oprimida y con la esperanza que algún día encontraran el paraíso, aunque pase toda su vida recibiendo palo, látigo y hostias, a la par de morir de hambre sin ningún conocimiento de la creación de el creador.

Creo también que sí alguien fomenta la cultura propia, en un país oprimido como el mío, será rápidamente tildado de mil cosas, menos de que tiene la razón, por eso miles de hombres como yo, hoy están boca arriba, tirados en el gran cementerio del mundo con las botas puestas y con la vista fija preguntándole al que dicen que esta arriba ¿que paso?,..... sí solo seguía tus ideales!!.

Creo que puede haber paz cuando los corazones dejen de pensar en tanta forma religiosa fanática y se tiendan la mano y formar ese bloque maravilloso de el fluir de la vida, conservando por siempre la ley de la manada.... los mas débiles en medio,. Creo también, que sin paz se puede, vivir apegándose a los puntos clave de la vida que son; "vivir y dejar vivir" y respetando las decisiones del vecino como tal.

El Guillo.

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